lunes, 10 de febrero de 2014

Curiosidades genealógicas II: Mi abuelo paterno

Abuelo Walter en 1938
Mi padre nació tres días después de que su padre, mi abuelo Walter, falleciera a los 24 años víctima de una neumonía. Poca información quedó de este hombre, quien aparte de su ímpetu político cuya fama trascendió su existencia, era estudiante de medicina en San Marcos, periodista del diario "El Comercio" y tocaba exquisitamente el piano.

Pues bien, dado que la figura de este jovencito, siempre muy serio en las fotos, me intrigó desde pequeña, decidí averiguar más sobre él. Me fue fácil comenzar ya que mi padre heredó algunos artículos, papeles y objetos personales que le pertenecieron a mi abuelo. Luego de alguna investigación logré reunir muchos cabos sueltos en su historia, y hasta contactar con el hijo de su hermano, quien aun vive. Sin embargo el más grande misterio, que mi padre no pudo culminar en vida, fue el de descubrir dónde estaba enterrado su padre.

Así que con todo el ánimo en alto, nos pusimos manos a la obra. La primera pista era el recorte que conservaba mi padre del Diario El Comercio del 11 de setiembre de 1940, donde se anuncia el velorio y posterior traslado del ataúd al Cementerio General. Muchos no lo saben pero el "Cementerio General" era el antiguo nombre de lo que hoy conocemos como Cementerio Presbítero Maestro. Así que hacia allá nos dirigimos.

Obituario del 11/09/1940
Pasando por el corazón de Barrios Altos, llegamos a la tercera puerta del famoso cementerio, donde preguntamos en la oficina (¿O puesto de vigilancia?) sobre la ubicación del nicho. Grande fue el desaliento cuando nos dijeron que no tenían esa información y que deberíamos ir a la oficina de la Beneficencia Pública de Lima, ubicada en el centro, para pedir autorización de búsqueda en sus archivos.

La frustración fue grande, pero la ansiedad por encontrar el dato también. Tuve que esperar a las vacaciones para retomar el proyecto. Así luego de dos meses, me dirigí al centro de Lima, a ver qué decían en la Beneficencia Pública. Fue grato ver que el trámite parecía mucho más sencillo de lo que a priori uno esperaría de la burocracia municipal. Nos pidieron los documentos de identidad, que canjeamos por unos pases, y nos indicaron seguir de frente, hasta el fondo de la enorme casona republicana donde se ubican los archivos más antiguos -e interesantes - de Lima. Una casa con un patio interno muy señorial, unas escaleras de caracol cuya fragilidad saltaba a la vista, los tragaluces tan caseros como imponentes y el olor general a madera vieja y barniz que me devolvían a la vieja casona de mi niñez en Jirón Lampa. 

Registros del Presbítero Maestro 1940
Llegamos al final de la casona, donde está dispuesto un enorme archivo con papeles antiquísimos, anaquel tras anaquel, era el sueño hecho realidad para cualquier entusiasta de las historias antiguas y anónimas que esperan a ser descubiertas y contadas.

Nos atendió una amable señora de estirpe africana, quien se sorprendió de que poseyera el obituario de 1940 de un abuelo que nunca conocí. Inmediatamente llamó a su colega, quien a pesar de su robusta y torpe apariencia, supo sortear los miles de libros antiguos hasta ubicar el que necesitábamos, todo en menos de 10 minutos. Empezó a buscar página tras página, mi corazón latía de la emoción, como quien busca su nombre en las listas de ingreso a la universidad. Pasó varias páginas sin éxito, una tras otra, empezó a mover la cabeza con gesto negativo, y las temidas palabras "No está" se hicieron presentes luego de haber verificado varias veces las listas de fallecidos y enterrados el 11 de setiembre de 1940.

El nombre de mi abuelo en el registro
Yo, lejos de resignarme, le pedí por favor que me permitiera a mí dar una ultima revisión, tal vez había buscado muy rápido, tal vez estaba registrado con su segundo nombre, o tal vez (que fue lo que pasó finalmente) el apellido estaba escrito mal.

Y era eso, una vil "Z" había reemplazado a la "S" de nuestro apellido, y el archivero, tan literal en su búsqueda, lo había pasado por alto.

¡Bingo! Estaban todos los datos. Pabellón, fila y letra de la ubicación de la tumba. Ahora tocaba volver al Cementerio Presbítero Maestro a encontrarla y, luego de 70 años y dos generaciones, hacerle mantenimiento, dejarle unas flores y rendirle un merecido homenaje.

Presbítero Maestro - Fuente: www.peruthisweek.com
Todo volvía a comenzar en verdad. El Presbítero Maestro es tan grande, tan majestuoso, imponente y antiguo, que aún con todas las coordenadas de la tumba, no lográbamos ubicarla. Ahí es donde apareció Don Sixto. Un sexagenario jardinero que seguramente nos vio tan perdidas en medio de esa inmensidad perpetua que se acercó a ver cómo podía ayudarnos. Aun a él le fue difícil dar con el pabellón. No solían buscarse tumbas tan antiguas, y por lo mismo no estaba familiarizado con la zona. Al fin dimos con el lugar. Ahora solo faltaba ubicar la tumba en sí. Buscamos y rebuscamos en ese mar de nombres, de historias y personas que fueron, que vivieron, amaron, sufrieron y al final desaparecieron. Niños cuyas lápidas rezan las más desgarradoras dedicatorias de sus padres, adolescentes que no llegaron a ver el siglo XX, esposos, esposas, padres, hijos, abuelos. ¿Quién era esta gente en vida? ¿Cuál fue su historia? ¿Por qué murió a los cinco años, a los trece, a los veinte...?

Era difícil concentrarse en buscar el espacio de mi abuelo cuando cada nicho me obligaba a leer los nombres y apellidos, los años de nacimiento y de muerte, los panegíricos congelados en mármol. Mi corazón volvía a latir como cuando buscaba infructuosamente en la lista del archivo de la Beneficencia Pública. No puede ser que no esté. ¡Imposible! ¿Tal vez lo trasladaron en algún momento de las décadas pasadas? ¿Pero quién? ¿Tal vez el descuido y el olvido dejaron a merced de los saqueadores la ultima morada de mi abuelo y su tumba fue usada para otra persona? Estaba por resignarme a que alguna de las preguntas que pasaban por mi mente tuvieran una respuesta afirmativa, hasta que la aguda voz de mi hija, mi pequeña ayudante en la búsqueda, junto con Don Sixto y mi madre, anunció la victoria: "¡Aquí está!"

Y ahí estaba...


viernes, 7 de febrero de 2014

Mujeres contra el feminismo: Círculo Atenea


Hace ya buen tiempo que seguimos el accionar de esta asociación femenina (que no feminista) que lucha a favor de valores eternos y universales como la defensa de la vida, la familia y la identidad de cada pueblo. Y a diferencia de los clichés del hembrismo radical que victimizan el rol de la mujer rebajándola a una esclava de la historia; el Círculo Atenea reivindica el papel fundamental de la mujer como defensora, propulsora y transmisora de las tradiciones y valores de las sociedades.

Vimos con alegría como esta iniciativa llevada a cabo por guerreras españolas, ha ido haciendo eco en zonas tan distantes como Argentina, y ahora con sumo agrado, recogemos la noticia de su creación en nuestro país, Perú.

Desde ya nuestro apoyo incondicional a esta noble causa, y esperamos que sea el inicio de una corriente que haga frente al odio y lucha de géneros del que el feminismo se ha nutrido todos estos años.

¡Adelante Círculo Atenea!

Contacto: circuloateneaperu@yahoo.es

jueves, 23 de enero de 2014

CUANDO MUERA ESPAÑA



Cuando muera España

Cuando muera España con ella moriremos
Los que no supimos que España es nuestra sangre.

Cuando muera España Europa se hará pequeña
Más pequeña aún que en estos tristes días.

Cuando muera España su eslabón de acero
Se hundirá para siempre en las aguas del océano.

Cuando muera España también la lloraremos
Los desterrados al Sur de su trágico destino.

Cuando muera España fundaremos
Una gran España todavía más terrible.

Con un pueblo nuevo que ya no será celta
Ni íbero, romano o visigodo.

Levantaremos los dioses olvidados
Y seremos solamente: banderas negras, acero y territorio.

Cuando muera España habrá un cataclismo
Que correrá algunos grados el eje de la tierra.

Cuando muera España nacerán sus hijos
De la tierra virgen y el sol negro entre cenizas.

Desde las entrañas de un nuevo continente
En el olvido del llanto y sin remordimientos.

Forjaremos la España de la resurrección
Quemando las aguas del nuevo desembarco.


viernes, 27 de diciembre de 2013

Espacio de debates: Aborto y dinero

Espacio de debates: Aborto y dinero: De Antonio Moreno Ruiz Desde que Juan Carlos firmó la ley despenalizadora del aborto, van casi dos millones de niños muertos. En menos ...

jueves, 12 de diciembre de 2013

Curiosidades genealógicas

Desde que tengo uso de razón he sido aficionada a la genealogía. Un gusto que heredé de mi padre y que este a su vez heredó de su abuelo.

El registro genealógico de mi familia está exquisitamente documentado hasta la cuarta generación de ocho ramas distintas, lo que lejos de satisfacerme, me crea una ansiedad por develar los vacíos de nombres, fechas y generaciones más allá de mis tatarabuelos. Después de casi un año de empezar una investigación sistemática, lejos de acabar, creo que he consolidado el inicio.

Sin embargo, comparto con ustedes lo más anecdótico de esta búsqueda. Luego de varios meses sumergida en archivos y registros inmemoriales rastreando mis diferentes líneas sanguíneas, con relativo éxito, he llegado a algunas curiosas conclusiones:


1. Los nombres más comunes de varones en el Perú de 1850 a 1940 fueron Juan y Carlos, con sus respectivas combinaciones.


2. Entre el 85 - 90% de los niños nacidos eran hijos naturales. En algunas zonas específicas he visto que se acerca casi al 100% en 200 años de registros revisados.

3. El "padrino" del bebé en muchísimos casos resulta ser en realidad el padre biológico.

4. Aunque no era muy usual, los curas bautizaban a sus propios hijos naturales.

5. La mortalidad infantil rondaba entre el 20-25% antes del primer año.

6. No importa cuantos millones de microfilms tenga tu base de datos, ni cuántos años cubran los registros: el año en que nació tu tatarabuelo no estará ahí.

7. Que las capitales de provincias sean homónimas a estas, es un verdadero fastidio. Ejemplo: Un abuelo nació en Trujillo ¿Trujillo provincia o Trujillo ciudad? Descarté Trujillo ciudad, ahora voy a por los municipios. Luego de un par de meses, sigo en el registro de Ascope...

8. Continuando con Trujillo, se ve una curiosa tendencia a los nombres griegos en los niños varones entre 1915 y 1930: Dionisio, Apolonio, Zeus, Aristóteles, Heracles, etc.

9. La absoluta mayoría de hijos naturales solo tenían madrina.

10. La cantidad de apellidos alemanes e italianos en niños cuya raza está registrada como "India" o "Mixta".

11. Pocas mujeres tenían como oficio "Su casa". La gran mayoría eran cocineras, tenderas, lavanderas, costureras, agricultoras, etc. Lo que habla muy bien del papel fundamental de la mujer en las economías locales.

12. La caligrafía se apreciaba más que la ortografía. ¡Si lo estaré sufriendo!



Link de interés: Family Search

lunes, 9 de diciembre de 2013

Villancicos políticamente incorrectos (I)


♫♪ En el portal de Belén 
gitanillos han entrado, 
y al niño que está en la cuna, 
la mantilla le han robado... ♫♪



jueves, 5 de diciembre de 2013

A Nelson Mandela


De las canteras rojas saliste,
a buscar la paz como terrorista,
La careta no te cubrió lo racista
cuando “Mata al granjero” cantaste.

Sufrió el pueblo Boer tu odio,
a tus hermanos de raza quemaste.
Los collares de fuego bautizaste
Atentado terrorista del CNA
Típico héroe de lodo.

Al "paraíso cubano" defendiste,
mientras las bombas colocabas,
a la Unión Soviética admirabas.
Mataste tanto como mentiste.

Sudáfrica pagó alto el precio
de tus delirios marxistas,
quedó último en las listas
siendo otrora el primero.

Ahora que el infierno te llamó
te vas en total impunidad:
27 años de cárcel fueron bondad
para toda la sangre que derramó.

Autora: Txio Basauri